Porque he aquí ha pasado el invierno, Se ha mudado, la lluvia se fue; Se han mostrado las flores en la tierra, El tiempo de la canción ha venido, Y en nuestro país se ha oído la voz de la tórtola.

Hermosas palabras que describen la inmensa alegría del pueblo del Señor al estar junto al Apóstol de Jesucristo celebrando un aniversario mas de su nacimiento.

La alegría de su Apóstol se esparcía por todos los rincones del majestuoso templo, y en los atrios se sentía su presencia vibrante, no solo por los medios tecnológicos utilizados, sino por la virtud mas preciosa, nuestra fe, vivencia diaria y fortalecedora.

Cada palabra, cada gesto, llenaba de alegría al pueblo del Señor, las lágrimas, tan habituales pero tan sublimes, manifestación de la esencia del corazón, corrían por las mejillas de la gran mayoría de los presentes, en distintos momentos, en distintos tiempos, cuando la necesidad del pueblo y las palabras fortalecedoras del Apóstol de Dios se encontraban en un clímax Divino, lleno de espiritualidad y vida.

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