Eran las 8:30 de la mañana del día 13 de febrero y la oración era presidida por el Hermano P.E. Ramíro Hernández.
Uno a uno iban llegando los hermanos a escuchar la palabra de Dios, y aunque muchos de ellos arribaban de un largo viaje se detenían a los alrededores de la glorieta a escuchar el consejo, no queriendo perder desde su llegada ningún momento de oración.
El Espíritu de Dios, aconsejaba que no olvidáramos los favores que hemos recibido, incitando a la gratitud, así como el Apóstol Pablo aconsejaba a la Iglesia de Efeso, diciéndoles: Acordaos y tened presente en nuestra mente los beneficios que hemos obtenido Apóstol de Dios.
Ef. 2.11. Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne.
En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.
Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.
Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación,
aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz,
y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo,matando en ella las enemistades.
Reafirmando con el ejemplo de los 10 leprosos
Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea.
Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos
y alzaron la voz, diciendo: !!Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros!
Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados.
Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz,
y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano.
Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están?
¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero?
Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.
- Inicie sesión o regístrese para enviar comentarios