La oración del Justo puede mucho
Hermosa Provincia, Jal., 12. de febrero, 2008
Por: Humberto Mena

Al percibir Dios el hambre espiritual de ver la salvación entre los hermanos, al que El escogió para guiarlos a Cristo, la vida, es decir el camino a la eternidad. El Creador inspiró a su enviado Samuel Joaquín Flores a orar a las 12 del mediodía en compañía de toda la iglesia que ya se encuentra reunida en la ciudad de Guadalajara.

Las siguientes palabras hicieron brotar del corazón un ensordecedor “Gloria a Cristo” en los que se encontraban dentro del recinto de Hermosa Provincia, dijo el Apóstol: “Siento una alegría inmensa porque oigo vuestra manifestación de amor…Y cuando aclamáis al Padre, y cuando os acordáis de la redención obtenida por Cristo oigo vuestras oraciones como un río tumultuoso, como un oleaje impulsado por una tempestad fuerte… digo: no es una tempestad material, Es la fuerza del Espíritu de Dios, que llega a vosotros para gritar con todo el corazón, ¡Gracias Señor por la Salvación que nos ha dado y la bendición de estar en tu pueblo santo!“

Recordó el canto “Los siglos pasaron”, continuó: “aquello que se creía muerto...vuelve de nuevo a resurgir… aquello que los hombres han buscado por siglos enteros, el árbol de la vida, fue quitado, lo material fue transformado en espiritual, lo tenemos entre nosotros, en nuestro tiempo, El Dios eterno nos ha concedido un sarmiento y a ese la virtud le dio.”
Invitó a cantar a la congregación que, de varias naciones llegó en la víspera, la alabanza al Señor Jesús, “Grandes bendiciones tengo yo a tu lado… un dulce reposo es mi galardón;” mi premio, (el ser incluidos en su misericordia).

Cada estrofa traía una remembranza, tener esa satisfacción espiritual, bienaventurado quien contigo mora, “¿Por qué moramos con él? Porque estamos en comunión con él”, aseveró.

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Cuan Hermosos son los pies
He aquí mi Siervo
Y todos los que le tocaban
Lloraban en alta voz