Por Israel A. Pineda / Fotos: Josué Ceja
La mayoría a las iglesias el día de hoy primero de febrero desde la primera oración matutina de las cinco de la mañana acuden a sus templos para agradecer a Dios el inicio del mes de bendición, y como preparación para el día catorce de febrero, aniversario del nacimiento del Apóstol de Jesucristo Samuel Joaquín Flores, como agradecimiento a Dios por permitirle un año más de vida.
En Guadalajara, se escucharon las trompetas anunciando júbilo y alegría. A las doce de medio día, de este viernes primero de febrero del año dos mil ocho, la oración apostólica fue acompañada por la iglesia de Guadalajara..
Reunión que fue muy concurrida, llegándose a llenar el templo y parte de la Glorieta Central, en que ministros de Guadalajara, del país y el extranjero que ya se encuentran en Guadalajara acudieron a unirse al apóstol y su esposa D. Eva García de Joaquín, en oración de gratitud a Dios.
El mensaje apostólico fue sobre la vida de Cristo y su enseñanza de amarnos los unos a los otros, al constituirnos en un solo cuerpo en el amor del Señor.
Que los miembros que se conforman unos de otros, se perciben, cuidan y protegen debido a que se es un cuerpo, más que hermanos, somos integrantes y miembros del cuerpo de Cristo (ejemplificando las funciones del cuerpo humano y su cuidado).
Tomando la lectura de Mateo 25. 34-36: “Y dirá el Rey a los que están a su derecha; Vengan ustedes, los que han sido bendecidos por mi Padre…” Lectura con la que manifestó la preocupación durante este mes (febrero) en que miles de hermanos de los continentes se desplazan a Guadalajara movidos por su amor y reconocimiento a la Elección, para estar presentes el día catorce en la oración de Acción de Gracias por un año más de vida que Dios le ha prolongado.
Externó, que durante las primeras dos décadas de su administración, esa celebración se circunscribía al ámbito familiar. Que Dios fue moviendo los corazones y, ahora, era doble su felicidad al contemplar el fruto de amor de la iglesia para su persona.
Advirtió, que el cáliz que Dios llegará a permitir en alguno de los hermanos, no será pesado, ya que Cristo intercede a la diestra del Padre y la bendición apostólica cual merced divina será extendida como lo fue a Zaqueo o al protomártir Esteban. Que correspondía a los hermanos de la ciudad anfitriona, ser cuales ángeles -mensajeros, consuelo, voz de Dios…- estar atentos a nuestros hermanos miembros del cuerpo de Cristo. Porque, ¡Cristo estará en nuestra casa! Y con gozo les recibiremos y atenderemos y juntos alabaremos a Dios unánimes.
Pero, que en el gran movimiento de multitudes de México y otras naciones, Satanás, enemigo de la obra de Dios tratará de perturbar esa paz y gozo; por lo que, en oración invitó a toda la congregación a orar para que Dios cuide y resguarde a todo el pueblo de Señor.
Con la alabanza “Como la aurora que resplandece” se despidió de los miles de hermanos -que con palmas y flores blancas en las manos de ellos-, quienes recibieron la bendición apostólica.